Playhouse

corral de comedias alcala de henares

 

Una joya de la arquitectura teatral conservada desde el siglo XVII. Su historia comienza cuando, en 1601, el carpintero Francisco Sánchez construyó, por encargo del Ayuntamiento de Alcalá, un patio o corral de comedias en la entonces llamada Plaza del Mercado, hoy conocida como Plaza de Cervantes. Comenzó su vida como teatro en 1602.  De aquella época, además de la estructura original del edificio (de forma rectangular), se conservan elementos tan importantes como el escenario, el foso, gradas, el suelo de canto rodado, el pozo, dos aposentos o el espacio que ocupó la popular “cazuela”.

En el siglo XVIII, se transformó, añadiendo un tejado a cuatro aguas, en Coliseo, y en el XIX se adaptó a los gustos del teatro romántico, con palcos, dándole una forma elíptica.

Finalmente, en el siglo XX se instaló una pantalla de proyección para convertirlo en cine, y como tal mantuvo su existencia hasta los años 70 de dicho siglo.

Un edificio único en Europa, que hoy sigue cumpliendo la función para la que fue creado: ser un teatro.

Un patio o corral de comedias es un teatro situado en el patio interior de una manzana de casas. Su origen se remonta a finales del siglo XVI y fueron fundamentales para el éxito que alcanzó el teatro español en el Siglo de Oro.

Durante este periodo histórico, todas las obras teatrales profanas eran llamadas “comedias“, aunque, en realidad, el término se refería a tres géneros: la tragedia, el drama, y la comedia propiamente dicha.

Con anterioridad al siglo XVI, no existían teatros estables en España. Las representaciones se celebraban en patios de casas o posadas que eran alquilados para este fin. Las compañías montaban un improvisado escenario al fondo del patio y se reservaban las galerías superiores para las clases más pudientes. El resto de espectadores veían el espectáculo de pie, situándose en el patio a cielo abierto.

A partir del siglo XVI, se comienzan a construir teatros estables que repiten la tipología de los anteriores. Se estructuran en torno a un patio cerrado, rectangular y descubierto, en el interior de una manzana de casas.

Se componía de los siguientes espacios:

Escenario
Se situaba en un extremo del patio, contra la pared de la casa del fondo. Era desmontable en sus inicios, pero luego se hizo fijo. Los balcones originales se aprovecharon como parte del escenario (balcones de apariencia).

Los camerinos de las mujeres solían estar detrás del escenario.

Foso
Se situaba bajo el escenario y servía, entre otras cosas, como camerino de los hombres.

Patio descubierto
Situado frente al escenario, era el lugar desde los hombres, también llamados mosqueteros, asistían de pie al espectáculo. A los lados, se situaban una serie de gradas, desde las que también los hombres podían asistir a la representación sentados en unos bancos que podían ser alquilados.

Tanto el escenario como las gradas laterales estaban protegidas por un tejadillo voladizo. Un toldo de tela permitía techar el corral para proteger del sol al público.

Aposentos
Habitaciones que daban al patio a través de los balcones y las ventanas de las casas que rodeaban el teatro. Eran lugares reservados para las personas nobles, fueran hombres o mujeres.

Cazuela
Era el lugar donde se situaban las mujeres de clase más baja. Se encontraba frente al escenario y solía contar con gradas donde se podían sentar.

Aposentos de autoridades
Un espacio que se documenta en los teatros madrileños, se encontraba encima de la cazuela. Desde ellos, asistían a las representaciones concejales y otras autoridades del lugar.

Piso alto
En este lugar se encontraban los desvanes, aposentos muy pequeños donde se situaba la tertulia de los religiosos y una segunda cazuela.

Alojería
Se vendían barquillos, obleas y una bebida llamada “aloja” (agua, miel y canela). Estaba prohibido vender alcohol, pero era común mezclar la aloja con vino.

Músicos
No solían ser más de tres y actuaban en un lateral del escenario sobre un pequeño estrado.

El primer reglamento de orden público para estos teatros lo dictó el Consejo Real de Castilla para los corrales de Barcelona, luego se extendió al resto del reino.

La representación incluía la presencia de un alguacil, con funciones como el que”…no haya ruidos, ni alborotos, ni escándalos, y que los hombres y mujeres estén apartados, así en los asientos, como en las entradas y salidas, para que no hagan cosas deshonestas y para que no consientan entrar en los baños a persona alguna fuera de los actores.”

Además del alguacil, existían figuras como el apretador, encargado de empujar o apretar hasta sus asientos a los que habían padado. Otro figura, también encargada de mantener todo en relativa calma, era el llamado mantenedor del orden.

Condiciones de la representación teatral

  • La temporada teatral solía comenzar el domingo de resurrección y finalizar el miércoles de ceniza.
  • Entre los meses de octubre y abril, la comedia comenzaba a las dos de la tarde. A partir de la primavera, a las tres y en verano a las cuatro. La idea es que finalizara antes de la puesta de sol.
  • La representación duraba entre cuatro y seis horas.
  • Se seguían las siguientes condiciones de representación:  loa (presentación en verso), primera jornada (acto), entremés, segunda jornada, baile (mojigangas, jácaras) o entremés, tercera jornada, baile o fin de fiesta
  • Los hombres y mujeres estaban separados. Los hombres se situaban en el patio (bancos, gradas laterales y de pie). Las mujeres asistían a la representación desde la grada de la “cazuela”. El único lugar donde hombres y mujeres podían estar juntos era en los aposentos situados en los corredores del patio.
  • Se pagaban distintas entradas: una a la entrada, otra para la hermandad, cofradía o beneficiario y otra para sentarse. El beneficio de la compañía de actores no solía llegar al 20 % de lo recaudado.
  • Las ciudades universitarias como Alcalá de Henares contaban con una norma especial que prohibía representar entre semana. La razón era la de no distraer a los estudiantes en sus obligaciones.
  • Al principio no había decorados. Más adelante se usarían decorados y otros recursos escénicos.
  • Las comedias duraban poco en cartel: entre ocho o diez días era ya un éxito.
  • Estaba prohibida la entrada a los niños.
  • Debido al riesgo de incendio, estaba prohibido fumar

Comediantes y compañías

Los comediantes eran de muy diversa condición. Llegó a haber hasta ocho tipos de compañías, desde el famoso bululú (un solo actor) hasta la bien organizada farándula o compañía (16 actores y 50 obras). La vida de los actores era dura y no estaba del todo bien vista. Las costumbres de los comediantes fueron objeto de muchas críticas. Pero, a pesar del empeño de algunos moralistas y de diferentes prohibiciones reales, el teatro se mantuvo como una de las pasiones más importantes de la sociedad española del Siglo de Oro.

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